9 de enero de 2018

democracia hegemónica

Patricia decía:
Historias que se repiten desde hace tiempo. En 1930, Joaquin Penina, obrero y gremialista, fue detenido y asesinado por la policía durante la dictadura de Uriburu. Escondieron el cuerpo, que se encontró dos años después como NN. No sé como supieron que fue èl, en esa época no estaban los análisis de ADN que se hacen hoy, supongo que habra hablado alguno de los que participo de su asesinato o fue testigo. ¿Por qué les cuento esto? Porque vi una placa recordatoria en el Parque Sur (Rosario), saque una foto con la idea de buscar información cuando tuviera tiempo, hoy lo busque en Wikipedia. Alguien me dirá "era anarquista", "era violento" (o no, que me perdone Joaquín), cito estas frases como estereotipo. ¿Merecía que lo fusilaran en las barrancas del arroyo Saladillo y escondieran el lugar donde lo enterraron? SEGURO QUE NO, nadie merece eso. Para eso existe la Policía y la Justicia, para detener a quien haya infringido la ley (la policía), juzgarlo y darle la pena que le corresponde (la justicia) que NUNCA es fusilarlo y esconder el cuerpo, por lo menos no vi que en la Constitución Nacional este previsto este tipo de accionar. Estamos jodidos desde los orígenes de nuestro país, trato de mantener la fe en que podemos cambiar, podemos aprender a convivir, podemos dejar de lado la corrupción (no solo los bolsones de dineros, la pequeña corrupción cotidiana también), pero cada vez se me hace mas difícil creer que es posible. Hace años decíamos "la Democracia no está madura", es cierto, pero ya tenemos muchos años. También decíamos "Cuando haya una generación de jóvenes que hayan vivido toda su vida en democracia va a ser distinto". Un carajo, los nacidos y criados en democracia son tan corruptos (o no) como las generaciones anteriores. ¿Cómo salimos de esto? Si alguien tiene una respuesta PACIFICA, la agradeceré. Quienes proponen ·"matar a todos los X" o "matar a todos los Y" o "prender fuego a X e Y", ABSTENERSE. Gracias.
Y yo le acoté:

Yo no tengo una respuesta. Tengo sólo mi idea que es casi romántica, y si querés, ingenua. Para mí el grueso del período democrático que vivimos, no fue una democracia real. La mayor parte de ese tiempo hubo lo que llamo democracia hegemónica. La democracia hegemónica centraliza el poder, ignora el consenso y el diálogo y se convierte en una forma de buscar poder (por el poder mismo) y ventajas económicas para quienes ayuden a sostener ese poder. En ese marco, cada uno tira para su lado. A nadie le importa realmente el que menos tiene. Casi nadie juega para el conjunto. Entonces mi idea es que no pasaron muchos años de democracia, porque la mayor parte de ese tiempo se burló al sistema democrático (que no es sólo votar). Si pudiéramos tener gobiernos realmente democráticos, por convicción, tal vez podríamos aspirar a una bonanza económica (una salida del status quo de 90 años de marchas y contramarchas). Si ese desarrollo incipiente se alcanzara alguna vez, recién entonces se podría hacer algo para la verdadera revolución, la más importante de todas y la que realmente puede hacer que se superen todos estos procesos violentos luego de un par de generaciones: La revolución de la EDUCACIÓN. Pero bien a fondo. Creo que es lo único que nos puede brindar una salida real a este atolladero. ¿Lo vamos a ver?

25 de diciembre de 2017

Capitalismo vs socialismo?

This article by Richard Wolff was originally published in English. Este artículo por Richard Wolff se publicó originalmente en Ingles.
 
Una vez más, las contradicciones, los defectos y los puntos débiles del capitalismo amenazan su propia existencia. Dos derrumbamientos a gran escala: el primero en la década de 1930 y el segundo más reciente, desde 2008, además de recesiones periódicas cada cierto número de años, han acentuado la inestabilidad que agobia al sistema. Asimismo, una desigualdad que se agudiza ha llevado a poblaciones cada vez más grandes a criticar el capitalismo. Las charlas sobre reforma y revolución han plagado las agendas políticas. Por todas partes ha regresado el debate sobre "capitalismo vs. socialismo". Sin embargo, este es un debate reformado por las lecciones aprendidas de la Unión Soviética y otras experiencias y experimentos similares. En lugar de dos, el debate ahora muestra tres sistemas alternativos clave: capitalismo privado, capitalismo de estado y socialismo. Y eso lo cambia todo.
Durante los siglos XIX y XX, creíamos haber estado atrapados en una lucha entre capitalismo y socialismo, los dos sistemas económicos alternativos que se diferenciaban en cómo las personas se relacionan con el estado. Empresas privadas frente a empresas públicas, libres mercados frente a planificación central: estas fueron las oposiciones del individuo contra el estado que hicieron época y que, especialmente en economía, tomaron la forma de "capitalismo vs. socialismo". Pero ahora sabemos que el debate de "privado vs. público" no se puede igualar a la consideración real de "capitalismo vs. socialismo". Hemos aprendido que el capitalismo muestra tanto formas privadas como públicas y el socialismo difiere de ambas formas. El capitalismo, como explicaremos más adelante, es un sistema de producción estructurado por sus relaciones de empleador y empleado como personas o grupos diferentes, independientemente de que el empleador sea público o privado. Por su parte, la estructura muy diferente del socialismo presenta al empleador y al empleado como la misma persona.
El reexamen de los sistemas económicos anteriores que coexistieron con los aparatos estatales indica que estos incluían tanto a empresas privadas como públicas. En muchos ejemplos de sistemas económicos esclavistas, existían los amos privados junto a los amos públicos. Es decir, individuos privados o grupos de ciudadanos eran dueños de esclavos, pero también lo eran los organismos estatales locales, regionales o nacionales. Asimismo, en muchos ejemplos de feudalismo encontramos a individuos que eran señores feudales con siervos, así como, por ejemplo, reyes u otros organismos estatales que también eran señores con siervos.
En las sociedades donde prevalecía la esclavitud, a veces había luchas entre empresas esclavistas privadas y estatales. Cuando prevalecía el feudalismo, existían también luchas comparables entre empresas feudales privadas y estatales. A veces tales luchas llegaban a convertirse en grandes oposiciones entre el sector privado y el público, el individuo contra el estado y los ciudadanos contra los gobiernos, etc. pero esas luchas y oposiciones normalmente tenían lugar dentro de un único sistema: la esclavitud o el feudalismo.
La historia del capitalismo es diferente. Las empresas privadas (poseídas y operadas por individuos o grupos privados que no ocupan ningún puesto en ningún aparato estatal) frecuentemente han coexistido con empresas públicas o estatales. Estas últimas son propiedad del estado y son operadas por funcionarios estatales. Tanto en empresas capitalistas privadas como públicas, la relación común básica es entre el empleador y el empleado. Esto se corresponde con la relación común (amo - esclavo) compartida entre las empresas esclavistas privadas y públicas y la relación común (señor feudal - siervo) compartida entre las empresas feudales privadas y públicas.
En la esclavitud, el feudalismo y el capitalismo, las proporciones de empresas privadas y estatales podían variar, y variaban. Las empresas públicas a veces constituían una parte pequeña y marginal de la economía total de una región o un país. Estas también podían estar ausentes, o, por el contrario, podían ser el principal o incluso el único tipo de empresa existente. Dependiendo de la forma prevaleciente, las economías podían describirse como esclavistas privadas o estatales, feudales privadas o estatales o capitalistas privadas o estatales.
Lo que empañó estos paralelos durante el último siglo y medio fue la confusión entre el capitalismo privado y el estatal por un lado y entre el capitalismo y el socialismo por el otro. La mayoría de las personas describía la oposición dominante como capitalismo contra socialismo, pero su definición de socialismo era la de capitalismo de estado. Veían al capitalismo como una economía basada en empresas capitalistas privadas (o "libres" empresas), y a los mercados como organizaciones para la distribución de los recursos y productos de las empresas. Veían al socialismo como una economía de empresas públicas (o empresas "estatales"), y a la planificación central como la organización para la distribución de los recursos y productos. En efecto, confundían al socialismo con el capitalismo de estado.
Estas confusiones de términos y significados probablemente surgieron porque los socialistas de los siglos XIX y XX enfocaron sus estrategias en la captura del estado (ya sea a través de la revolución o de la política parlamentaria). Ellos planificaron utilizar al estado como medio para transformar el capitalismo en socialismo. El capitalismo de estado serviría como un tipo de estación de paso donde prevalecerían las empresas capitalistas estatales y la planificación central (ocupadas por las "cúspides dominantes") sobre las empresas y los mercados capitalistas. Tal economía posteriormente se transformaría en socialismo, presuntamente por los socialistas que habían capturado el poder estatal. A menudo los socialistas eran imprecisos al definir el objetivo supremo del socialismo, especialmente cuando lo comparaban a su claro enfoque y estrategias políticas para conquistar el poder del estado y establecer el capitalismo de estado.
La mayoría de los socialistas dejó gradualmente de ver al estado como un simple medio de lograr nuevas transformaciones, y al capitalismo de estado como una estación de paso para alcanzarlas. En su lugar, el capitalismo de estado, operado por un aparato estatal controlado por personas que se identificaban como socialistas, se llegó a ver como la transformación del capitalismo en socialismo. La conversión de empresas capitalistas privadas a estatales y la subordinación de los mercados a la planificación central llegaron a definir el logro del "socialismo". Se confundieron dos transiciones secuenciales (la primera de capitalismo privado a estatal y la segunda de capitalismo estatal a socialismo) en una sola.
La llamada competencia entre el capitalismo y el socialismo que tuvo lugar el pasado siglo, fue en realidad una competencia entre capitalismo privado y de estado. Los EE.UU. favorecieron fundamentalmente el capitalismo privado. Sus empresas eran principalmente privadas con instancias significativas de empresas capitalistas estatales; también tenían un amplio sistema de distribución de mercado con instancias significativas de distribuciones planificadas. Por su parte, la Unión Soviética era principalmente un capitalismo de estado. Sus empresas eran fundamentalmente estatales y su distribución se planificaba a nivel central con instancias significativas de empresas capitalistas privadas y distribuciones de mercado. Sin embargo, la mayoría de los defensores y críticos describían a la Unión Soviética como "socialista".
Desde el punto de vista histórico, la revolución de 1917 logró una transición del capitalismo ruso privado al capitalismo de estado soviético, mientras que la implosión de 1989 logró precisamente la transición inversa. En el modo dialéctico correcto, las oscilaciones entre capitalismo privado y de estado nos permite aclarar que el socialismo se encuentra más allá de ambas formas capitalistas.
La alternativa socialista a ambas formas de capitalismo privado y de estado es el fin y el reemplazo del capitalismo como organización de producción empleador-empleado. El reemplazo de las empresas privadas por empresas estatales y de los mercados por la planificación son cambios que en esencia dejan intacta la organización de producción empleador-empleado, lo cual caracteriza distintivamente al capitalismo. La relación de producción empleador-empleado diferencia al capitalismo de la esclavitud (relación de producción amo-esclavo), así como del feudalismo (relación de producción señor feudal-siervo). Por último, la relación empleador-empleado diferencia al capitalismo (tanto en su forma privada como estatal) del socialismo, donde las oposiciones dualistas de amo-esclavo, señor feudal-siervo y empleador-empleado desaparecen por completo. En el socialismo (si regresamos a la concepción original como alternativa básica al capitalismo), los obreros/empleados constituyen su propio empleador colectivo.
Las cooperativas de obreros (que podrían llamarse más precisamente empresas autodirigidas por obreros) son el núcleo o la definición fundamental de una organización socialista de la producción que representa una alternativa sistémica al capitalismo. En empresas autodirigidas por obreros, ninguna dicotomía de los participantes de la empresa enfrenta a unos con otros. Ninguna minoría (amos, señores feudales o empleadores) dicta sobre una mayoría (esclavos, siervos o empleados). Las empresas incluyen una comunidad de individuos que organizan democráticamente todas las actividades de su propio trabajo. Así, el propio proceso de producción resulta socializado. La socialización ya no se aplica únicamente a la propiedad de los medios de producción y a la distribución de los recursos y productos, como en el "socialismo" clásico. Las empresas autodirigidas por obreros son democráticas, por lo que constituyen una base para la democratización de la economía y la sociedad que jamás el capitalismo (ya se privado o de estado) pudo lograr.
Marx, en su enfoque analítico de la explotación: cómo la plusvalía es extraída de los productores (esclavos, siervos y proletarios) por los explotadores (amos, señores feudales y capitalistas), apunta a un socialismo que niega cualquier forma de explotación. En contraste, en las empresas capitalistas de estado cambian los explotadores y las condiciones de esa explotación, Los capitalismos de estado y privado pueden ser y han sido muy diferentes en sus consecuencias sociales, complejidades políticas, etc. Las luchas entre ellos han tenido un significado histórico trascendental. Pero ellas no finalizaron la explotación de los obreros ni establecieron una economía socialista que acabara con la explotación.
Para que las luchas entre el capitalismo de estado y el privado se convirtieran en medios para o hacia la transición al socialismo, es necesario dilucidar sus límites. La emergencia del socialismo del siglo XXI, enfocado en un sistema que va más allá del capitalismo de estado, representa tanto un retorno a las ideas básicas de Marx como un aprendizaje de los éxitos y fracasos de lo que el siglo XX llamó socialismo. Este tipo de socialismo será más fuerte y desarrollado y confrontará a un capitalismo cuyas contradicciones internas, defectos y puntos débiles son ahora más evidentes que nunca.
 
Traducido por Alfredo Gutiérrez-Amador, d@w Translation Team. Clic aquí para leer más artículos en español.

28 de diciembre de 2014

Feliz 2015

Ay! Qué abandonado que te tengo estimado Blog! Cien veces he querido escribir acá, pero este fue un año tan duro en tareas, actividades, deberes, que no me hice tiempo nunca. Ahora entro en vacaciones. Quizás encuentre un poco del tiempo para escribir las cosas que quiero. Me pregunto si lo que uno escribe acá quedará disponible mucho tiempo luego que uno ya no esté.

17 de mayo de 2014

De vacaciones

Acá andamos, de vacaciones. Los primeros días intensos, ahora más reposados. El paraíso que uno ve lejos, de pronto está al alcance de la mano y, más de pronto aún, se alcanza!!!

21 de agosto de 2013

¿Cómo es el sistema imperante en la UBA?


Autoridades de la Facultad

El Estatuto Universitario, aprobado por la UBA en el año 1966, es nuestra ley fundamental. Esta norma reconoce tres actores protagónicos dentro de la comunidad universitaria: estudiantes, profesores y graduados. Establece que en las facultades debe existir un cogobierno formado por estos tres claustros y determina como órgano máximo de cada facultad al Consejo Directivo.

¿Que es el consejo directivo?

Este es un cuerpo colegiado integrado por 8 profesores, 4 estudiantes y 4 graduados; cumple funciones legislativas y ejecutivas y resuelve todo lo referente a planes de estudio y régimen de presupuesto, entre otras cosas.

Elige también, cada 4 años, Decano y Vice-decano que representan el Poder Ejecutivo de la facultad y son los responsables de hacer cumplir las resoluciones del consejo.

¿Cómo se renueva el Consejo Directivo?

En el caso de los docentes se eligen cada cuatro años (solo votan los profesores regulares), en el caso de los graduados y los estudiantes, se vota cada 2 años.

El sistema electoral que se utiliza es el siguiente:

La lista que mas votos obtiene (lista mayoritaria), obtiene automáticamente la mayoría de los representantes (5 para docente, 3 para estudiantes y graduados).

En el caso de que la segunda lista alcance el 20% de los votos, obtiene los representantes de la minoria (3 en el caso de los docentes, 1 para estudaintes y graduados). Si la segunda lista en cantidad de votos no alcanza el 20% de los votos, todos los representantes de ese claustro pasan a ser de la lista mayoritaria (8 para los docentes, 4 para graduados y estudiantes). 

  • Claustro de Estudiantes: se renueva cada dos años por el voto obligatorio de todos los estudiantes de la Facultad.
  • Claustro de Graduados: cada dos años.
  • Claustro de Profesores: cada cuatro años (solo votan los profesores regulares).

¿Cómo se elige al Decano?

El mandato de un Decano dura cuatro años y son los consejeros directivos de cada facultad quienes eligen a un candidato. Para ser electo es necesario obtener la mitad mas uno de los votos (o sea 9 como mínimo).

¿Qué es el Consejo Superior?

El Consejo Superior es el órgano que gobierna la UBA. Este órgano resuelve las cuestiones académicas, presupuestarias e institucionales para todas las facultades de la UBA. Lo integran cinco Consejeros Superiores por cada uno de los claustros (docentes, graduados y estudiantes) más todos los decanos de cada una de las facultades de la UBA más el Rector.

Ejemplos de las cosas que deciden son: 

  • Aprobar o desaprobar los planes de estudio
  • Las condiciones de la inscripción para los alumnos que provienen del secundario
  • Aprobar la creación de institutos o equipos de investigación propuestos por las facultades
  • Nombrar los jurados, para la designación de los profesores de acuerdo a quienes hallan propuesto las facultades
  • Aprobar el presupuesto anual para la universidad
  • Integrar la Asamblea Universitaria que designa al Rector de la U.B.A.

¿Cómo se eligen a los Consejeros Superiores?

Se convoca para cada claustro (docentes, estudiantes y graduados) una asamblea en la cual se reúnen todos los consejeros directivos de un determinado claustro y eligen 5 representante del mismo para el consejo superior.

De los 5 (cinco) representantes tres corresponden a quien obtenga la mayoría de los votos, mientras que a las dos primeras minorías le corresponderán un representante cada uno, siempre y cuando hayan alcanzado el 20% de los votos.

Este proceso es idéntico para los 3 claustros.

¿Cómo se elige al Rector?

Cada cuatro años (que es la duración del mandato del Rector) los miembros de todos los Consejos Directivos de la U.B.A. junto con los miembros del Consejo Superior se reúnen en lo que se llama Asamblea Universitaria, para elegir al nuevo Rector de la U.B.A..

Se necesitan la mitad mas uno de los votos de la totalidad de los integrantes de la Asamblea para ser electo como Rector.

¿Quiénes integran la Asamblea Universitaria?

La componen: los Consejeros Directivos de todas las facultades de la UBA más los miembros del Consejo Superior. Es la máxima autoridad de la UBA.

Esta Asamblea Universitaria además de otras funciones es quien decide sobre la renuncia del Rector o su suspensión, la modificación del estatuto de la UBA o la creación, división o supresión de las facultades.

25 de mayo de 2013

Día de la Patria

Esta mañana me desperté añorando las corridas de todos los sábados por llegar a tiempo al taller de cerámica. Como la profesora tiene fiesta del 25 de mayo en un colegio decidió esta vez suspender actividades.

Con todo el tiempo del mundo me hice mi café con leche y, ante la falta del diario, me senté en la compu para revisar facebook y ver noticias. Me asaltaron los carteles de VIVA LA PATRIA con una felicidad desbordante, pero a mi no me daban felicidad. ¿Qué pasó?

Tomaron de rehén un día patrio para hacerlo un día partidario. Un día de todos se hizo un día de algunos. Qué poco tino para elegir el camino menos irritante, el camino de más unión. De todos modos ya ni creo que la presidente sea capaz de tanta sincronicidad en la pavada. Ya creo que deciden por ella porque está desbordada. Emprendió un camino de confrontamiento con una parte del pueblo, la clase media, que no tiene vuelta atrás.

La bandera de la distribución del ingreso es maravillosa, y de la mano de ella la clase media debería aceptar que nos saque por impuesto de lo que sea para darle a los que menos tienen. ¿Pero no es con el ejemplo con el que se debe señalar el camino? En el gobierno son todos millonarios, pero muy millonarios. ¿porqué no dan el ejemplo? ¿Porqué no se grava a las especulaciones financieras? ¿Porqué los bancos no pagan impuestos?  

Yo estoy dispuesto a dar parte de mi salario para que se redistribuya, pero no para que se lo lleven ellos. Por otro lado, si doy parte de mi salario, señores, controlen la inflación! porque sino me tengo que ajustar el cinturón no por redistribuir sino por pagar más caras las cosas. Claro, al salir más caras las cosas todos igual seguimos pagando 21 % de IVA y pagamos más. Es perverso.